fuentes:
- La experiencia acumulada de Cuidum
Mascotas y cuidado de personas mayores: cómo gestionar perros y gatos en el hogar
Guía para familias cuidadoras · Cuidum
Introducción
Cuando una cuidadora llega a un hogar donde vive un perro o un gato, las mascotas pasan a ser parte del triángulo de cuidado. No son un adorno ni un inconveniente: son un miembro más de la familia, y su presencia puede influir tanto en el bienestar de la persona mayor como en el día a día de la cuidadora.
En las llamadas con las familias, una de las primeras preguntas prácticas que surgen es si "tienen perro", porque saberlo cambia la planificación del cuidado. Esta guía te ayuda a gestionar la convivencia entre la persona mayor, su mascota y la cuidadora, con consejos prácticos y preguntas clave que hacer a la familia antes de empezar.
1. Cómo afecta tener mascota al cuidado de la persona mayor
Tener una mascota puede ser muy positivo para una persona mayor: reduce la sensación de soledad, aporta rutina, y en muchos casos mejora el estado de ánimo. Pero también introduce necesidades adicionales que la cuidadora debe conocer y asumir.
Aspectos positivos:
- Compañía constante y afecto incondicional
- Estímulo para mantener una rutina diaria (horarios de comida, paseos)
- Motivación para levantarse y moverse
- Reducción del estrés y la ansiedad
Aspectos a tener en cuenta:
- La cuidadora puede tener que "encargarse del animal" si la persona mayor no puede hacerlo
- Los paseos del perro consumen tiempo y energía que hay que incluir en la jornada
- Las mascotas pueden ser un riesgo de caídas si el mayor tiene problemas de equilibrio
- La higiene del animal y del hogar requiere atención adicional
Idea clave: La mascota no es un obstáculo — es parte del ecosistema de cuidado. Planificar con antelación evita tensiones y asegura que todos, incluido el animal, reciban la atención que necesitan.
2. La cuidadora y las mascotas: una relación que hay que pactar
No todas las cuidadoras se sienten igual ante los animales. Algunas los adoran y los integran con naturalidad. Otras pueden tener alergias, miedos o simplemente no haber convivido nunca con mascotas. Por eso es fundamental hablarlo antes de empezar.
Preguntas que hacer a la familia antes de aceptar el servicio:
| Pregunta | Por qué es importante |
|---|---|
| ¿Qué tipo de mascota tienen y de qué tamaño? | Un perro grande requiere más espacio y fuerza para los paseos |
| ¿Cuántas mascotas hay en el hogar? | Cada animal añade trabajo de limpieza, alimentación y atención |
| ¿Quién se encarga actualmente del animal? | Saber si el mayor lo gestiona solo o ya hay ayuda externa |
| ¿La cuidadora tendrá que pasear al perro? | Afecta a los tiempos de descanso y a la planificación del día |
| ¿El animal está vacunado y desparasitado? | Cuestión básica de salud e higiene |
| ¿Cómo reacciona el animal con desconocidos? | Algunos perros o gatos necesitan un periodo de adaptación |
Clave: Preguntar por el "tamaño del perro" y el "número de mascotas" no es un capricho — son datos esenciales para saber si la cuidadora puede asumir el trabajo físico que implica.
3. Alergias y precauciones sanitarias
Las alergias a los animales son más comunes de lo que parece. Una cuidadora que descubre al llegar que es alérgica al perro o al gato tendrá que tomar medidas o, en casos graves, renunciar al servicio.
Medidas prácticas si hay alergia:
- Mantener la habitación de la cuidadora libre de acceso al animal
- Usar purificadores de aire con filtros HEPA
- Establecer zonas del hogar donde la mascota no entre
- Lavar manos y ropa después del contacto con el animal
- Consultar con un alergólogo si los síntomas son leves
Precauciones generales:
- Comprobar que el animal está al día de las vacunas
- Mantener la desparasitación al día (pulgas, garrapatas)
- Limpiar con frecuencia los espacios donde el animal duerme y come
4. Paseos y cuidado del animal
Si la cuidadora tiene que "encargarse del animal", hay que definir desde el primer día cuáles son sus responsabilidades exactas.
Con perros:
- ¿Cuántos paseos al día? (mínimo 2-3, según raza y edad)
- ¿Quién recoge los excrementos?
- ¿El perro tiene correa, bozal si es necesario, identificación?
- ¿Hay un parque o zona cercana para pasear?
- ¿El mayor puede o quiere acompañar en los paseos?
Con gatos:
- Limpieza diaria del arenero (imprescindible para el olor y la higiene)
- Alimentación y agua fresca
- Cepillado si el gato lo tolera (reduce el pelo suelto y las bolas de pelo)
- Juego y estimulación (los gatos también necesitan atención)
Lo que NO debe hacer la cuidadora sin pactarlo:
- Llevar al animal al veterinario sin avisar a la familia
- Cambiar la alimentación del animal
- Dejar que el animal salga solo a la calle
- Dormir con el animal si no está pactado
Idea clave: Cuando las familias dicen que "se tienen que encargar del animal", lo dicen como una preocupación real. Aclarar desde el principio qué tareas asume la cuidadora y cuáles sigue gestionando la familia evita malentendidos.
5. Convivencia y adaptación
La llegada de una cuidadora es un cambio también para la mascota. Los animales son sensibles a las rutinas y a las personas nuevas. Un perro puede mostrar desconfianza los primeros días, y un gato puede esconderse.
Consejos para una buena adaptación:
- La primera semana, que la cuidadora no fuerce el contacto con el animal
- Dejar que el animal se acerque por iniciativa propia
- Que la cuidadora ofrezca premios o golosinas (si la familia lo autoriza)
- Mantener las rutinas del animal lo más parecidas posible a antes de la llegada
- No castigar ni gritar al animal si muestra miedo o desconfianza
Señales de alerta:
- El animal muestra agresividad persistente (gruñidos, intentos de morder)
- El animal deja de comer o de usar el arenero
- La persona mayor se angustia por cómo trata la cuidadora al animal
- La cuidadora manifiesta incomodidad o miedo persistente
En estos casos, hablar con la familia y buscar soluciones juntos. A veces basta con ajustar las rutinas; otras, puede ser necesario que la familia gestione directamente ciertas tareas del animal.
6. Preguntas clave que hacer a la familia
Antes de que la cuidadora empiece, la familia debe responder a estas preguntas básicas. Es recomendable dejarlas por escrito en un documento de acuerdo inicial:
- ¿Hay mascotas en el hogar? ¿Perro, gato, otro?
- "tamaño del perro" — ¿raza, edad, temperamento?
- "número de mascotas" — ¿cuántos animales conviven?
- ¿La cuidadora debe encargarse de los paseos, la alimentación, la limpieza?
- ¿El animal tiene necesidades especiales (medicación, dietas, problemas de comportamiento)?
- ¿El mayor puede y quiere participar en el cuidado del animal?
- ¿Hay alergias en la familia o en la cuidadora?
- ¿Dónde duerme el animal? ¿Tiene acceso a todas las habitaciones?
- ¿Quién cubre los gastos del animal (comida, veterinario)?
- ¿Qué hacer en caso de emergencia con el animal?
7. Cierre: el cuidado también incluye a las mascotas
Las mascotas son parte de la vida de muchas personas mayores. Ignorarlas o tratarlas como un problema solo genera tensión. Incluirlas en la planificación del cuidado, con transparencia y realismo, beneficia a todos: la persona mayor mantiene su fuente de compañía y alegría, la cuidadora sabe a qué atenerse, y la mascota sigue recibiendo el cariño y la atención que merece.
"El cuidado empieza por entender — y entender que cada hogar es único, con sus personas, sus rutinas y también sus animales."
Cuidum — Cuidado de personas mayores en su hogar El cuidado empieza por entender — y compartir lo que sabemos
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