Mascotas y cuidado de personas mayores: cómo gestionar perros y gatos en el hogar
Guía para familias cuidadoras · Cuidum
1. Cómo afecta tener mascota al cuidado de la persona mayor
Tener una mascota puede ser muy positivo para una persona mayor: reduce la sensación de soledad, aporta rutina, y en muchos casos mejora el estado de ánimo. Pero también introduce necesidades adicionales que la familia y la cuidadora deben conocer y asumir.
Según el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), aproximadamente el 25 % de los hogares españoles con personas mayores de 65 años tiene al menos una mascota [Fuente: IMSERSO, Las personas mayores en España, 2022]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido los beneficios de la tenencia de animales de compañía para la salud mental y física de las personas mayores, incluyendo la reducción de la presión arterial, la disminución de la sensación de soledad y el aumento de la actividad física [Fuente: OMS, Envejecimiento saludable y mascotas, 2020].
Sin embargo, cuando la persona mayor empieza a necesitar cuidados, la mascota puede convertirse en una fuente adicional de estrés si no se planifica adecuadamente.
Aspectos positivos de tener mascota
- Compañía constante y afecto incondicional. La mascota no juzga, no se cansa, no se va. Para una persona mayor que vive sola, el animal es a menudo su principal fuente de contacto físico y emocional.
- Estímulo para mantener una rutina diaria. Los horarios de comida, los paseos y el cuidado del animal estructuran el día y dan un sentido de propósito.
- Motivación para levantarse y moverse. El perro necesita salir, el gato necesita que le limpien el arenero. Estas pequeñas obligaciones mantienen activa a la persona mayor.
- Reducción del estrés y la ansiedad. Acariciar a un animal reduce los niveles de cortisol y aumenta la oxitocina, la hormona del bienestar.
Aspectos a tener en cuenta cuando llega una cuidadora
- La cuidadora puede tener que encargarse del animal si la persona mayor no puede hacerlo.
- Los paseos del perro consumen tiempo y energía que hay que incluir en la jornada laboral de la cuidadora.
- Las mascotas pueden ser un riesgo de caídas si el mayor tiene problemas de equilibrio.
- La higiene del animal y del hogar requiere atención adicional.
- Pueden surgir conflictos si la cuidadora tiene miedo o alergia a los animales.
Idea clave: La mascota no es un obstáculo — es parte del ecosistema de cuidado. Planificar con antelación evita tensiones y asegura que todos, incluido el animal, reciban la atención que necesitan.
2. Cómo planificar el cuidado de la mascota antes de contratar a una cuidadora
Antes de que la cuidadora llegue a casa, la familia debe tener claras las responsabilidades sobre la mascota.
2.1. Preguntas que la familia debe responder
- ¿Quién se encarga del animal cuando la cuidadora no está (sus días libres, vacaciones)?
- ¿La cuidadora sabe que hay mascota? ¿Está de acuerdo?
- ¿Hay alergias en la familia o en la cuidadora?
- ¿El animal está al día de vacunas y desparasitación?
- ¿El comportamiento del animal es compatible con la presencia de una persona desconocida en casa?
2.2. Acuerdos con la cuidadora
Es importante que la cuidadora sepa desde el principio qué se espera de ella respecto a la mascota:
- Si la cuidadora debe encargarse del animal, debe reflejarse en el acuerdo de trabajo. No se puede asumir que la cuidadora interna automáticamente se hará cargo del perro o del gato.
- Los paseos y la alimentación deben incluirse en la rutina diaria como una tarea más, con su tiempo asignado.
- Si la cuidadora tiene alergia o miedo, hay que buscar alternativas: que la familia se encargue de la mascota, o buscar otra cuidadora.
2.3. Plan de contingencia
- ¿Qué pasa si el animal se pone enfermo? ¿Quién lo lleva al veterinario?
- ¿Quién se encarga si la cuidadora está de vacaciones?
- ¿Hay un familiar o amigo que pueda hacerse cargo puntualmente?
3. Perros: cuidados específicos
3.1. Paseos
Los paseos del perro son una de las principales fuentes de tensión. La cuidadora no está contratada solo para pasear al perro, pero si la persona mayor no puede hacerlo, alguien tiene que asumirlo.
Soluciones prácticas:
- Incluir los paseos en el horario laboral de la cuidadora como tiempo de trabajo, no como tiempo personal.
- Si la cuidadora no puede o no quiere pasear al perro, la familia puede contratar a un paseador de perros profesional (entre 8 y 15 €/paseo).
- Reducir los paseos a los mínimos necesarios: 2-3 paseos cortos al día en lugar de paseos largos.
- Si el perro tiene necesidades especiales (edad avanzada, problemas de movilidad), adecuar los paseos a su estado.
3.2. Riesgo de caídas
- Un perro que tira de la correa puede desequilibrar a una persona mayor.
- Un perro pequeño que se cruza entre los pies puede hacer tropezar.
- Los juguetes del perro en el suelo son un obstáculo.
Medidas: Establecer zonas libres de juguetes, educar al perro para que no tire de la correa, y supervisar los paseos si la persona mayor tiene problemas de equilibrio.
3.3. Adaptación del perro a la cuidadora
Los perros son animales de rutina. La llegada de una cuidadora cambia su dinámica. Algunos perros se muestran desconfiados o territoriales los primeros días.
Consejos:
- La primera semana, que la cuidadora no fuerce el contacto con el perro.
- Que la cuidadora ofrezca premios o golosinas (con autorización de la familia).
- Mantener las rutinas del perro lo más parecidas posible.
- No castigar ni gritar al perro si muestra desconfianza.
4. Gatos: cuidados específicos
Los gatos son generalmente más independientes que los perros, pero eso no significa que no requieran atención.
4.1. Alimentación y limpieza
- El arenero debe limpiarse a diario. Un arenero sucio puede hacer que el gato defeque fuera y generar malos olores en el hogar.
- La comida y el agua fresca deben reponerse diariamente.
- Los gatos mayores pueden necesitar comida especial o ayuda para acceder a sus zonas de comida.
4.2. Adaptación del gato a la cuidadora
Los gatos son territoriales y pueden estresarse con la llegada de una persona nueva. Pueden esconderse los primeros días o incluso semanas.
Consejos:
- Dejar que el gato se acerque por iniciativa propia. No forzar el contacto.
- Mantener sus rutinas: mismo tipo de comida, mismos horarios, mismo arenero.
- Si el gato se esconde, no intentar sacarlo. Se irá acostumbrando con el tiempo.
- La cuidadora puede ofrecerle premios para crear asociaciones positivas.
4.3. Gatos mayores
Los gatos mayores de 10 años pueden tener problemas de salud:
- Artritis que les dificulta saltar a la cama o al sofá
- Problemas renales que requieren alimentación especial
- Pérdida de audición o visión que los hace más vulnerables
- Incontinencia ocasional
Es importante que la cuidadora conozca estos problemas y sepa cómo actuar.
5. Alergias y precauciones sanitarias
Las alergias a los animales son más comunes de lo que parece. Una cuidadora que descubre al llegar que es alérgica al perro o al gato tendrá que tomar medidas o, en casos graves, renunciar al servicio.
5.1. Medidas prácticas si hay alergia
- Mantener la habitación de la cuidadora libre de acceso al animal
- Usar purificadores de aire con filtros HEPA
- Establecer zonas del hogar donde la mascota no entre
- Lavar manos y ropa después del contacto con el animal
- Consultar con un alergólogo si los síntomas son leves
- Limpiar con aspirador con filtro HEPA con frecuencia
5.2. Precauciones generales
- Comprobar que el animal está al día de las vacunas
- Mantener la desparasitación al día (pulgas, garrapatas, lombrices)
- Limpiar con frecuencia los espacios donde el animal duerme y come
- En personas mayores inmunodeprimidas, extremar la higiene
6. Señales de alerta y cuándo intervenir
La convivencia entre la cuidadora, la persona mayor y la mascota no siempre es fácil. Hay señales que indican que algo no funciona:
Señales de alerta
- El animal muestra agresividad persistente (gruñidos, bufidos, intentos de morder)
- El animal deja de comer o de usar el arenero
- La persona mayor se angustia por cómo trata la cuidadora al animal
- La cuidadora manifiesta incomodidad o miedo persistente
- El animal pierde peso o muestra signos de estrés (lamido excesivo, comportamiento destructivo)
- La persona mayor descuida al animal (no le da de comer, no limpia el arenero)
Cómo intervenir
- Hablar con la cuidadora para entender qué está pasando
- Observar la interacción entre la cuidadora y el animal
- Ajustar las rutinas si es necesario
- Si el problema persiste, valorar opciones:
- Que la familia gestione directamente ciertas tareas del animal
- Contratar a un paseador externo para el perro
- En casos extremos, buscar una nueva cuidadora compatible con mascotas
7. El cuidado también incluye a las mascotas
Las mascotas son parte de la vida de muchas personas mayores. Ignorarlas o tratarlas como un problema solo genera tensión. Incluirlas en la planificación del cuidado, con transparencia y realismo, beneficia a todos: la persona mayor mantiene su fuente de compañía y alegría, la cuidadora sabe a qué atenerse, y la mascota sigue recibiendo el cariño y la atención que merece.
Claves para una convivencia armoniosa
| Clave | Descripción |
|---|---|
| Transparencia desde el principio | La cuidadora debe saber que hay mascota antes de aceptar el trabajo |
| Acuerdos claros | Quién se encarga de qué: paseos, alimentación, limpieza, veterinario |
| Plan de contingencia | Qué pasa cuando la cuidadora no está |
| Adaptación gradual | Dar tiempo a la mascota para aceptar a la nueva persona |
| Higiene | Mantener al animal sano y el hogar limpio |
| Comunicación | Hablar si algo no funciona y buscar soluciones juntos |
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Guía elaborada por Cuidum — Cuidado de personas mayores en el hogar.
Fuentes consultadas:
- Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO). Las personas mayores en España, 2022.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Envejecimiento saludable y mascotas, 2020.
- Asociación Madrileña de Veterinarios de Pequeños Animales (AMVPA). Guía de tenencia responsable de animales de compañía, 2023.
- Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Recomendaciones para el cuidado de personas mayores en el hogar, 2022.
El cuidado empieza por entender — y entender que cada hogar es único, con sus personas, sus rutinas y también sus animales. La mascota no es un problema que resolver, sino un miembro más de la familia que merece ser incluido en el plan de cuidado.
Beneficios demostrados de las mascotas en personas mayores
Numerosos estudios respaldan los beneficios de la tenencia de mascotas en adultos mayores. La Universidad de Maryland publicó una investigación que muestra que las personas mayores con perro realizan un 30 % más de actividad física que las que no tienen mascota [Fuente: Universidad de Maryland, Pet Ownership and Physical Activity in Older Adults, 2021]. Por su parte, la American Heart Association ha señalado que la tenencia de mascotas, especialmente de perros, se asocia con un menor riesgo cardiovascular y una mayor supervivencia tras eventos cardíacos [Fuente: AHA, Pet Ownership and Cardiovascular Health, 2020].
Beneficios concretos respaldados por la ciencia:
- Reducción del estrés: Acariciar a un animal durante 15 minutos reduce el cortisol (hormona del estrés) y aumenta la oxitocina (hormona del bienestar).
- Mejora del estado de ánimo: Las mascotas reducen los síntomas de depresión leve y moderada en personas mayores que viven solas.
- Aumento de la actividad física: Pasear al perro supone entre 30 y 60 minutos diarios de ejercicio moderado.
- Regulación de la rutina: Los horarios de alimentación y paseo estructuran el día y previenen la desorientación temporal.
- Estimulación cognitiva: Recordar horarios, cuidar del animal y mantener interacciones sociales durante los paseos estimula las funciones cognitivas.
Aspectos legales a considerar
La tenencia de mascotas conlleva responsabilidades legales que la familia debe conocer:
- Identificación obligatoria: Perros y gatos deben tener microchip y estar registrados en el ayuntamiento correspondiente.
- Vacunación obligatoria: La vacuna antirrábica es obligatoria en la mayoría de las comunidades autónomas.
- Seguro de responsabilidad civil: En algunas comunidades es obligatorio para perros, especialmente de razas consideradas potencialmente peligrosas.
- Normativa de convivencia: Ordenanzas municipales sobre ruidos, excrementos en la vía pública, y tenencia de animales en pisos.
Si la persona mayor no puede hacerse cargo de estas responsabilidades, la familia debe asumirlas o delegarlas explícitamente en la cuidadora.
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